Ponencia del Magistrado ALFONSO VALBUENA CORDERO.

 

En la acción por desocupación o desalojo que sigue el ciudadano JORGE LINO RODRÍGUEZ DE SOUSA, representado judicialmente por los abogados José Francisco Santander López, Aurora Micaela Ojeda Hernández, Blanca Pérez Ojeda y Juan Vicente Ardila Penuela, contra el ciudadano LEONARDO JOSÉ MOLLEGAS TORRES, representado judicialmente por el Defensor Público Agrario Osmondy Rafael Castillo; el Juzgado Superior Agrario de la Circunscripción Judicial del estado Yaracuy, dictó sentencia en fecha 8 de noviembre del año 2010, mediante la cual declaró sin lugar el recurso de apelación propuesto por la parte actora y confirmó el fallo apelado que resolvió sin lugar la demanda.

 

Contra la precitada decisión de alzada, anunció recurso de casación la representación judicial de la parte demandante, el cual, una vez admitido, se ordenó la remisión del expediente a este alto Tribunal.

 

En fecha 2 de diciembre del año 2010, se dio cuenta en Sala del presente recurso de casación, correspondiéndole la ponencia al Magistrado ALFONSO VALBUENA CORDERO.

 

Fue oportunamente formalizado el recurso de casación anunciado. No hubo impugnación.

 

Concluida la sustanciación del presente recurso y cumplidas como han sido las formalidades legales, pasa esta Sala a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter la suscribe, con base en las siguientes consideraciones:

 

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

 

Por razones de orden metodológico, esta Sala altera el orden seguido por el recurrente en su escrito de formalización, y pasa a resolver la tercera delación planteada, en los términos expuestos a continuación:

 

Conforme al ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, se acusa la falta de motivación en la recurrida, por lo que se incurre en infracción del ordinal 4° del artículo 243 del mismo Código.

 

Reproduce el formalizante lo señalado en la recurrida con respecto al testimonio rendido por los ciudadanos Pedro Julián Velásquez, Julio Manuel Rumbos Castillo y Marcos Antonio Hernández, para continuar señalando:

 

La recurrida manifiestamente inmotivada. Desecha los testimonios por que "revelan un estrecho interés en colaborar con las futuras actividades del consorcio o grupo "Agro-Pollitos", pero se guarda bien, expresar cuál es el interés a que se refiere. Primero, el interés que invalida al testigo es el económico, como lo tiene dispuesto la Casación desde hace muchos años lo que no fue ni siquiera mencionado en el fallo ni se detiene aclarar cuál el interés moral en cabeza de los testigos que los hagan sospechosos de imparcialidad; por lo que el fallo se resiente de falta de motivación de derecho.

 

Aparte de lo anterior, el interés que importa es el derivado de las resultas del pleito, esto es, en el juicio promovido por "RODRÍGUEZ" contra "MOLLEGAS" y no contra "Agro-Pollitos". En línea con los principios, entonces, la alzada debió explanar cuál es esa conexión, si hay, para encontrar el motivo por el que desechó los testigos. Todo queda en una mera conjetura, hipótesis o simples suposiciones; en definitiva, un exceso de suspicacia.

 

Asimismo, destacar, en lo que importa a la delación, que enteramente desconocido para el proceso, cuál es el beneficio que le reporta a los testigos el pleito o esas futuras actividades de "Agro-Pollitos" a las cuales prestarán su colaboración; al igual, incierto para el juicio, cuál el interés para que la causa se decida a favor de "RODRÍGUEZ".

 

Como sea, decir cuál la ligazón entre "RODRÍGUEZ" y "Agro-Pollitos" y expresar porqué existe un relación estrecha entre este pleito, "Agro-Pollitos" y los testigos, de lo contrario, resultará difícil descifrar sino imposible, qué quiso decir el juez sobre esa cuestión, que dejó en el aire.

 

No empecé ni embaraza la delación, el que Casación, establezca que el concepto del interés no está precisado en la ley, consiguientemente, le está prohibido a la honorable Sala inmiscuirse en la apreciación que haga el juez sobre el alcance de ese interés, ya que declarar que por razón del mismo, se le comunique un índice de sospecha sobre la parcialidad del testigo a favor de quien lo promueve, esto dentro de sus poderes impenetrables de estimación probatoria y libre de desecharlo, siempre que exprese razones que respaldan ese criterio; pero ese impedimento no llegará al extremo de permitir pronunciamientos como el de la especie, pues no valen cualquier tipo de razones, sino aquellas que revelen un exacto conocimiento de ese interés.

 

Conviene añadir que el interés, puesto en ley como un motivo específico de inhabilidad relativa para testificar, por que, según las reglas de la experiencia, influye en el ánimo del testigo, quien para beneficiarse o gratificar alguna de las partes, en estado de sustituir la versión de los hechos, de tal forma que cambiándola, haga ver que ocurrieron de modo diferente, pero para llegar a esto, es de necesidad se aportan (sic) a la sentencia signos o datos de hecho que determinen ese interés entre el testigo y una de las partes; nada esto se consignó en la sentencia.

 

La doctrina más acreditada expone sobre el punto:

 

"Los llamados impedimentos para testimoniar dan lugar a testigos sospechosos, porque en realidad no se impide que se les reciba el testimonio, pero la razón y la crítica del testimonio aconsejan que se les aprecie con mayor severidad..."

 

Si existe un motivo de sospecha, respecto del testigo, se pone en duda que esté diciendo la verdad, pero por ello cabe su rechazo sino que se impone de todos modos escrutar si ciertamente los motivos que afectan su credibilidad los han impedido a romper la imparcialidad los motivos de sospecha genéricamente pueden ser el interés presunto que el testigo tiene en el proceso. (cfr. Jairo Parra Quijano. Tratado de la prueba judicial. El testimonio. pág. 59/60).

 

Por eso, el juez obligado a dar razones completas al respecto y como tiene la misma de escrutar todo el testimonio, vano sería, para cubrir ese extremo, copiar un fragmento de lo declarado, cuando es de su obligación un examen pleno y exhaustivo; que no se hizo por el juez.

 

Por eso, éste ha de ser severo y que agote el examen íntegro de lo testimoniado y como tiene la misión de escrutar todo del mismo, vano colmar ese extremo, con una transcripción parcial de lo declarado, cuando por lo menos debe exponer todo lo dicho por el testigo, a cuyo fin, necesario hacer, al menos un resumen de su deposición, con lo que, incurrió en falta de motivación pues se ignora que declaró cada testigo para saber a ciencia cierta, si resulta correcto su rechazo, en este aspecto hay silencio de prueba parcial, tanto que no cae en la cuenta que Sala Constitucional lo tiene así declarado accidente que coloca visiblemente una falta de motivación. (cfr Sc/TSJ s. nº 272/2010).

 

Absolutamente difuso el juez en cuanto a cuál es el interés ni por qué "Agro-Pollitos", una persona distinta al querellante, es de tal entidad su relación con éste que permitiría deducir ese interés en el pleito, que por otro no lo explica tampoco.

 

Efectivamente, la alzada de forma general afirma que sus manifestaciones -la de los testigos- revelan un estrecho interés en colaborar con las futuras actividades del consorcio.

 

Aquí el juez siguió una plana, un calco, a todos los desechó con las mismas palabras, pero salta a la vista que para él, está probado el interés porque, según las manifestaciones de los testigos (rectitus declaraciones o deposiciones) revelan un interés en colaborar con las futuras actividades del consorcio.

 

Más, no señala que dicho o respuesta concreta y en punto exacta del testigo (sic), para evidenciar ese hecho de colaboración. Hay un vacío en el discurso; que no convence. Esa seudo conclusión penosa y fatigosa de controlar, porque las razones están dentro de la conciencia y mente del juez, es un argumento alicorto.

 

Con el mejor conocimiento de esas circunstancia (sic), desconocemos cuál el hecho, que demostrado en el expediente y explicado en la recurrida, descubre ese interés porque lo que copió de lo declarado por el testigo es cosa distinta, veamos:

 

a.-) con respecto a VELAZQUEZ, que estaba en la Granja Las Araguata; que si tiene relación con Agro Pollitos y dijo que sí, pero no agregó nada mas, que su jefe es "Agro-Pollitos" y que ésta le paga.

 

Entonces, qué (sic) hecho dispara la conclusión de que el testigo colabora para el futuro con "Agro-Pollitos"; no hay ilación, con grave incoherencia; tanto que podrá reputarse de falsa.

 

Y lo mismo con el otro testigo, RUMBOS, que conoce a "RODRÍGUEZ", que sabe es socio de "Agro-Pollitos" y que ésta le paga su salario, pero, a todas, cuál es el hecho que evidencia la colaboración de las actividades futuras; esto no consigue en la transcripción parcial de la declaración del testigo; esta divergencia lleva a una falta de coordinación de las ideas y hace falsa la motivación.

 

Con respecto a HERNANDEZ, responde que estaba en su sitio de trabajo, en la Araguata, pero el juez afirma que, según esas declaraciones, se advierte que colabora en las actividades futuras del consorcio, pues caben las mismas críticas, no hay sintonía entre lo respondido y la conclusión relámpago, ausencia de un hecho concreto que haga inferir esa colaboración.

 

Por lo tanto, la recurrida inmotivada, desde varios aspectos: a) huérfana en explicar el interés, qué hecho o hechos demostrados, hace posible esa inferencia; b) tampoco explica cómo un tercero en el pleito "Agropolli tos", tiene tanta relevancia como para presumir que las relaciones con los testigos desechados, lleva a tachar los de interesados en el resultado de este juicio, donde se insiste "Agro-Pollitos" no es parte, por tanto qué interés puede tener éste en sus resultas. Esto se ignora. c) y por último, los motivos empleados son tan vagos, generales, inocuos o absurdos que se desconoce el criterio jurídico empleado por el juez para dictar su decisión, coyuntura que hace falsa la motivación, d) inmotivada por silencio de pruebas parcial. (Resaltado y subrayado del formalizante).

 

Para decidir, la Sala observa:

 

Del texto inserto en la delación proyectada por el formalizante, se aprecia que plantea el vicio de inmotivación con respecto a la postura plasmada en la recurrida con relación a unas pruebas testimoniales, ya que sólo se ha arribado a una conclusión sobre lo dicho por esos testigos, pero sin haber analizado la prueba en su integridad.

 

Ahora bien, los testimonios analizados parcialmente corresponden a las deposiciones de los ciudadanos Pedro Julián Velásquez, Julio Manuel Rumbos Castillo y Marcos Antonio Hernández, sobre los cuales la recurrida señaló lo siguiente:

 

Transcripción parcial del Testimonio del ciudadano Pedro Julián Velásquez, antes identificado:

 

“(…) a la repregunta hecha por la contra parte 1.- ¿Infórmele a este Tribunal que este, que estaba realizando usted eh (sic), en fecha julio de 2.009, en la granja La Araguata? (sic), responde el testigo: “Estábamos preparando la granja para recibir aves, eh, si iban a llegar en un mes o dos meses, granja, (sic) gallinas reproductoras”. 2.- ¿En la actualidad usted tiene una relación con la granja ah consorcio o grupo Agro-Pollitos?, responde el testigo: “Si, si”. 7.- ¿Eh Pudiera usted informarle a este honorable Tribunal, quien es su jefe en la actualidad?, responde el testigo: “En la actualidad es agrícola Agro-Pollitos”. 8.- ¿Eh, a todo efecto cuando hablo del jefe, la persona natural, la persona humana, que les paga los viernes, o los quince, o los últimos, podría usted informarle a este honorable tribunal?, responde el testigo: “bueno actualmente me paga Agro-Pollitos, para la empresa que trabajo(…)”.

 

Examinada la deposición rendida por el ciudadano Pedro Julián Velásquez se puede verificar que sus manifestaciones revelan un estrecho interés en colaborar con las futuras actividades del “…consorcio o grupo Agro-Pollitos…”; en tal sentido, esta prueba se desecha y no se le otorga ningún valor probatorio de conformidad con lo establecido en al artículo 508 del Código de Procedimiento Civil. Así, se establece.

 

Transcripción parcial del Testimonio del ciudadano Julio Manuel Rumbos Castillo, antes identificado:

 

“(…)5.- ¿En ese momento estaba en posesión de la granja la corporación, o la cooperativa Agro-Pollitos?, responde el testigo: “Correcto, sí”. 6.- ¿Conoce usted entonces al señor Jorge Lino Sousa?, responde el testigo: “Sí, el es socio de Agro-Pollitos”. 8.- ¿Quién le pagaba su trabajo para ese momento?, responde el testigo “Agro Pollitos(…)”

 

Examinada la deposición rendida por el ciudadano Julio Manuel Rumbos Castillo se puede verificar que sus manifestaciones revelan un estrecho interés en colaborar con las futuras actividades del “…consorcio o grupo Agro-Pollitos…”; en tal sentido, esta prueba se desecha y no se le otorga ningún valor probatorio de conformidad con lo establecido en al artículo 508 del Código de Procedimiento Civil. Así, se establece.

 

Transcripción parcial del Testimonio del ciudadano Marcos Antonio Hernández Fuenmayor, antes identificado:

 

“(…) 4.- ¿Para el momento que ocurrieron los hechos, donde se encontraba usted?, responde el testigo: “Eh, de, de la invasión del señor Mollegas?”. En este sentido el tribunal le aclara la pregunta al testigo exponiendo que “Sí”, y procede a responder el testigo de la manera siguiente: “Bueno no en mi sitio de trabajo, ósea bueno ya eso fue en la casa ya, me enteré fue el día siguiente por, por información que me suministraron, estaba en mi sitio de trabajo”. 9.- ¿Estaba en el dos mil nueve usted en posesión de, en agosto evidentemente en la granja la Araguata?, responde el testigo: “Eh, Disculpe no le entendí dígame”. En este sentido el tribunal le aclara la pregunta al testigo exponiendo que “¿Si usted trabajaba en la granja la Araguata?”, y procede a responder el testigo de la manera siguiente (…)”

 

Examinada la deposición rendida por el ciudadano Marcos Antonio Hernández Fuenmayor se puede verificar que sus manifestaciones revelan un estrecho interés en colaborar con las futuras actividades del “…consorcio o grupo Agro-Pollitos…”; en tal sentido, esta prueba se desecha y no se le otorga ningún valor probatorio de conformidad con lo establecido en al artículo 508 del Código de Procedimiento Civil. Así, se establece. (Resaltado del Tribunal Superior).

 

Visto como ha sido el análisis efectuado en la recurrida, con respecto a los testigos señalados en la reproducción que antecede, se observa que efectivamente se hizo un análisis parcial de dichas probanzas, y que las mismas fueron desechadas con el mismo argumento, el cual, por demás, se constituye en un elemento fáctico que no tiene asidero en lo expresado por los ciudadanos que ofrecieron sus deposiciones, esto es, ni siquiera se llega a desechar a los testigos por cuestiones que efectivamente hayan señalado.

 

Así las cosas, y de acuerdo al criterio reiterado de esta Sala, el vicio de inmotivación puede asumir diversas modalidades, y sobre este particular se ha indicado:

 

Existe inmotivación de una sentencia cuando sucede alguna de las siguientes hipótesis: 1º) Si no contiene materialmente ningún razonamiento de hecho ni de derecho en que pueda sustentarse el dispositivo; 2º) Si las razones expresadas por el sentenciador no tienen relación alguna con la pretensión deducida o con las excepciones o defensas opuestas; 3º) Los motivos se destruyen los unos a los otros por contradicciones graves e inconciliables, situación comparable a la falta absoluta de fundamentos; 4º) Los motivos son tan vagos, generales, inocuos, ilógicos o absurdos que impiden conocer el criterio jurídico que siguió el Juez para dictar su decisión; y 5º) Cuando el sentenciador incurre en el denominado “vicio de silencio de prueba”. (Sentencia Nº 324, Sala de Casación Social, de fecha 29 de noviembre de 2001, ratificada en fecha 5 de febrero de 2002).

 

Por ende, al haber efectuado un análisis parcial de las deposiciones rendidas por los ciudadanos Pedro Julián Velásquez, Julio Manuel Rumbos Castillo y Marcos Antonio Hernández, incurrió la recurrida en el vicio de inmotivación por silencio parcial de pruebas, quebrantando así el ordinal 4° del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, y el artículo 12 eiusdem, por cuanto las pruebas cuyo análisis parcial se efectuó en la recurrida, en conjunto con todas las demás pruebas cursantes en autos, son fundamentales para el dispositivo del fallo, y por consiguiente, para la resolución de la controversia.

 

En consecuencia, resulta procedente la presente denuncia analizada. Así se resuelve.

 

Declarada con lugar una denuncia por defecto de actividad, esta Sala, de conformidad con el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, se abstiene de conocer las otras delaciones planteadas. Así se establece.

 

DECISIÓN

 

En virtud de las razones antes expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Especial Agraria de la Sala de Casación Social, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, declara: CON LUGAR el recurso de casación anunciado y formalizado por la parte actora contra el fallo proferido por el Juzgado Superior Agrario de la Circunscripción Judicial del estado Yaracuy, en fecha 8 de noviembre del año 2010; en consecuencia, se ANULA la precitada decisión y se REPONE la causa al estado en que el tribunal que resulte competente dicte nueva sentencia sin incurrir en el defecto de actividad que anula al fallo recurrido.

 

Publíquese y regístrese. Remítase directamente este expediente al Juzgado Superior de origen, antes identificado.

 

Dada, firmada y sellada en la sala de Despacho de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia en Caracas a los diecisiete (17) días del mes de mayo del año 2011. Años 201° de la Independencia y 152º de la Federación.

 

El Presidente de la Sala,

 

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OMAR ALFREDO MORA DÍAZ

 

El Vicepresidente,                                                                       Magistrado,

 

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LUIS E. FRANCESCHI GUTIÉRREZ                         JUAN RAFAEL PERDOMO

 

Magistrado Ponente,                                                                   Magistrada,

 

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ALFONSO VALBUENA CORDERO           CARMEN ELVIGIA PORRAS DE ROA

 

El Secretario,

 

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MARCOS ENRIQUE PAREDES

 

 

R.C. Nº AA60-S-2010-001507

Nota: Publicada en su fecha a las

 

El Secretario.