SALA DE CASACIÓN SOCIAL

Ponencia  del  Magistrado  Dr.  ALFONSO  VALBUENA  CORDERO.

 

                   En el juicio de divorcio que sigue el ciudadano LUIS ENRIQUE TINEO GÓMEZ representado judicialmente por el abogado Gilberto Marín Gómez, contra la ciudadana ROMELIA DEL VALLE LÓPEZ BLANCO, representada judicialmente por los abogados Raimundo Verde Rojas, Carmen Verde Aldana, Francisco Verde Aldana y Segundo Velásquez Brito, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y de Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Nueva Esparta, conociendo en alzada, dictó sentencia en fecha 31 de enero del año 2001, mediante la cual declaró con lugar la apelación ejercida por la parte actora contra la decisión de fecha 22 de septiembre de 1999 dictada por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la misma circunscripción judicial, que declaró sin lugar la demanda y con lugar la reconvención y en consecuencia, el prenombrado Juzgado Superior revocó el fallo apelado, declaró con lugar la demanda de divorcio interpuesta, disuelto el vínculo matrimonial y sin lugar la reconvención propuesta por la parte demandada.

 

               Contra el fallo dictado por el Juzgado Superior, anunció recurso de casación la abogada Carmen Verde Aldana, apoderada judicial de la parte demandada reconviniente, el cual fue admitido y formalizado por la recurrente.  No hubo impugnación.

 

               Recibido el expediente en esta Sala de Casación Social se dio cuenta el 17 de mayo del presente año y en esa misma fecha se designó Ponente al Magistrado Dr. Alfonso Valbuena Cordero.

 

               Concluida la sustanciación del presente asunto y siendo la oportunidad legal para ello, pasa esta Sala a decidirlo previas las siguientes consideraciones:

 

 

 

CASACIÓN DE OFICIO

 

               En ejercicio de la facultad que confiere el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, de casar de oficio el fallo recurrido con base a las infracciones de orden público y constitucionales que en él encontrase, aunque no se les haya denunciado o se hayan denunciado incorrectamente, esta Sala pasa a decidir el presente asunto, en los siguientes términos:

 

               El sentenciador de la recurrida estableció lo siguiente:

 

“Con el escrito de promoción de pruebas, acompañó e hizo valer el actor, marcado ‘A’, el original de carta misiva de fecha 13.08.93, remitido por la cónyuge al cónyuge, la cual adminicula con las exposiciones de la cónyuge en el primer acto reconciliatorio, cuando dice: ‘...fui yo, quien decidida y cansada de los malos tratos hacia mi persona y nuestros propios hijos, tanto en público como en privado le exigí abandonara la casa...’. Observa el tribunal que respecto a la carta en referencia, solicitó la parte actora en su escrito de pruebas, letra Ñ, se practicara experticia grafotécnica para la determinación de si la firma estampada en la misma corresponde o no la demandada, y se remitiera al efecto, la misma junto con otra firma de la accionada, al Cuerpo Técnico de Policía Judicial. Tal pedimento, pese a que resultó admitido en el auto de admisión de pruebas, resultó ignorado por el a quo que, nunca remitió los recaudos al CTPJ, a los fines solicitados; pero como quiera que se trate de un documento privado original opuesto a la demandada en el lapso de promoción de pruebas, sin que ésta lo desconociera ni nada dijera al respecto; de conformidad con el artículo 444 del CPC, el tribunal tiene por reconocido el instrumento; y así se decide.

 

En el texto de la referida misiva se lee: ‘...aclárale que fui yo quien quiso acabar con todo de una buena vez, y que soy muy feliz con mis hijos y mi mundo...’. Si analizamos el contexto dentro del cual se encuentran las expresiones transcritas, no abrigamos dudas acerca de lo que quiso decir la cónyuge que, no es otra cosa que terminar con el matrimonio que la unía al destinatario de la carta. Más adelante se dice en la carta en estudio: ‘... Si ella mintió de esa manera, porque en el fondo teme que nosotros podamos arreglarnos, tranquilízala, que ni lo sueñe, yo solo aspiro a estar legítima y legalmente divorciada, como has podido observar, hasta tu apellido me lo quité, no lo quiero, por la sencilla razón, que el apellido de un hombre como tu, que humilla, lastima y hiere, como tu lo hiciste conmigo, hay que sacudírselo y cuanto antes mejor. Por ello te ruego tramites cuanto antes el divorcio y exponer tus condiciones sin demora...’. Al concatenar las expresiones de la carta en estudio, con lo expuesto por la demandada en el acta que recoge el primer acto conciliatorio de este juicio, donde dice: ‘...otra falsedad (...) lo constituye su declaración de haberse visto en la necesidad de abandonar el hogar conyugal, todo lo contrario fui yo,  quien decidida y cansada de los malos tratos hacia mi persona y nuestros propios hijos, tanto en público como en privado, le exigí que abandonara la casa...’ (folio vuelto del 17); tenemos que concluir que, efectivamente, la cónyuge estimuló y fomentó la salida del marido del hogar común; prueba de lo cual lo constituyen tanto la misiva que, como documento reconocido obra en autos, como exposición de la demanda en el primer acto conciliatorio del juicio de divorcio citada; de donde emana con claridad la voluntad de la cónyuge de ‘terminar con todo de una buena vez’,  ‘de estar legítima y legalmente divorciada’; esta voluntad libremente manifestada, demostrativa de la intencionalidad de divorciarse, exigiéndole al marido agilice, sin demoras, los trámites del divorcio, exponiendo sus condiciones, y ofreciendo, incluso, la entrega de los bienes conyugales, o por lo menos, parte de ellos (la casa), para, poner fin a la relación conyugal; es lo que hace procedente la causal de abandono voluntario, y en consecuencia el divorcio; y así se decide.

 

(Omissis).

 

En razón de todo lo anteriormente expuesto, demostrado como quedó en autos el abandono voluntario por parte de la cónyuge Romelia del Valle López de Tineo, sin que, además lograra en el debate probatorio enervar la acción en su contra interpuesta, y sin que demostrara sus alegatos acerca del abandono voluntario del que dice haber sido objeto por parte del cónyuge, ni los excesos, sevicia e injurias graves que hagan imposible la vida en común, en las que fundamentó su reconvención; este Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y de Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Nueva Esparta, administrando justicia, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara con lugar la apelación interpuesta por la parte actora, contra la decisión del Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de esta Circunscripción Judicial, del 22 de septiembre de 1.999, que declaró sin lugar la demanda y con lugar la reconvención; en consecuencia, se revoca el fallo apelado, y se declara con lugar la demanda de divorcio  interpuesta por LUIS ENRIQUE TINEO GÓMEZ contra Romelia DEL VALLE LÓPEZ DE TINEO, ambos suficientemente identificados en autos, y por tanto, disuelto el vínculo matrimonial que los une, celebrado por ante la Primera Autoridad Civil de la Parroquia Santa Rosa del Municipio Bermúdez del Estado Sucre, en fecha 10 de diciembre de mil novecientos setenta y uno, con fundamento en la causal segunda del artículo 185 del Código Civil, o sea, el abandono voluntario.”

 

               De lo antes transcrito se evidencia que la Alzada en base a la carta misiva promovida en autos por el actor, declaró con lugar la demanda de divorcio por abandono voluntario de la cónyuge demandada reconviniente y sin lugar la reconvención, por considerar que no quedó demostrado en el expediente el abandono voluntario del demandante ni los excesos, sevicia e injurias graves, en que fundamentó la demandada-reconviniente la reconvención.

 

               Ahora bien, este Máximo Tribunal en sentencia de fecha 25 de febrero de 1987, bajo la Ponencia del Magistrado Dr. René Plaz Bruzual, señaló lo que debe entenderse por abandono voluntario, en los siguientes términos:

 

“Se entiende por abandono voluntario el incumplimiento grave, injustificado y ocurrido de forma intencional, por parte de uno de los cónyuges, respecto de las obligaciones de cohabitación, asistencia, socorro y protección que el matrimonio impone de manera recíproca.  Este abandono puede o no incluir el desplazamiento efectivo del cónyuge culpable fuera del hogar, ya que esa posibilidad configura solamente una de las muchas maneras cómo uno de los cónyuges puede exteriorizar el incumplimiento de las obligaciones que le corresponde; pero no ha de creerse, por tal motivo, que existan dos causales autónomas de abandono, física una y moral o efectiva la otra, ya que en todo instante el abandono voluntario queda configurado por el incumplimiento en sí de las obligaciones, no por la manera cómo se las incumpla.”

 

               De conformidad con la doctrina antes expuesta, es forzoso para esta Sala concluir, que no encuadra la conducta de la demandada en la causal de abandono, es decir, no quedó demostrado el abandono voluntario de las obligaciones de cohabitación, asistencia, socorro y protección por parte de la cónyuge, por cuanto no se evidencia del fundamento dado por el Juzgador de Alzada, el incumplimiento grave e injustificado de forma intencional, puesto que el hecho de que en una carta misiva la cónyuge demandada haya alentado al actor reconvenido a dejar el hogar común, no basta para considerar que se haya configurado el supuesto de hecho del numeral 2º del artículo 185 del Código Civil, cuyo sentido resulta mucho más amplio, como ha sido desarrollado jurisprudencialmente.

 

               En razón de lo anteriormente expuesto, esta Sala de Casación Social declara la infracción por la recurrida del numeral 2º del artículo 185 del Código Civil por la falsa aplicación, por cuanto la situación analizada no configura la causal allí contenida.  Así se declara.

 

DECISIÓN

 

               En mérito de las anteriores consideraciones, este Tribunal Supremo de Justicia, en Sala de Casación Social, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley CASA DE OFICIO la sentencia dictada por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y de Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Nueva Esparta en fecha 31 de enero del año 2001 y en consecuencia ANULA el mencionado fallo, y se repone la causa, al estado en que el Tribunal Superior que resulte competente, dicte una nueva decisión pronunciándose sobre el fondo de la presente acción.

 

               Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Juzgado Superior de origen antes referido de conformidad con lo establecido en el artículo 322 del Código de Procedimiento Civil. 

 

               Dada,  firmada  y  sellada  en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los siete (07) días del mes de noviembre del año  dos mil uno. Años: 191° de la Independencia y 142° de la Federación.

 

El Presidente de la Sala,

 

 

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OMAR ALFREDO MORA DÍAZ

 

 

 

El Vicepresidente,

 

 

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JUAN RAFAEL PERDOMO

 

 

 

                                           Magistrado-Ponente,

 

 

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                            ALFONSO VALBUENA CORDERO

 

 

 

 

La Secretaria,

 

 

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BIRMA I. TREJO DE ROMERO

 

 

 

R.C. N° 01-300