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Discurso de la Magistrada, Carmen Elvigia Porras de Roa, en el acto de presentación de la Escuela Nacional de la Magistratura

 

Debo comenzar estas palabras ofreciendo mi gratitud a quienes me han encomendado la tarea de servir a esta patria, en el ideal de lograr una administración de justicia eficaz.

 

Hoy  estamos aquí felizmente reunidos para hacer  la presentación formal de la Escuela Nacional de la Magistratura, la cual será un centro de formación académica, de nivel superior,  orientado  a garantizar la idoneidad, excelencia y profesionalización del recurso humano que administra justicia en el Poder Judicial

 

 Este Alto Tribunal  me ha entregado una seria,   y al mismo tiempo  grata responsabilidad,  de contribuir con el porvenir de Venezuela,  definiendo un nuevo concepto para la formación de juez y demás funcionarios judiciales, en pro de una mejor administración de justicia.

 

La Escuela Nacional de la Magistratura, es la encargada de consolidar  la carrera judicial,  en un momento  histórico en el que hay que rediseñar el perfil del servidor de  justicia, partiendo de un nuevo código de valores morales y  éticos.

 

Tenemos el reto de rescatar la moral Pública, desde el Poder Judicial de este país, y necesitamos  un juez con un alto perfil académico y ético , capaz de combatir la impunidad.

 

El verdadero centro de lucha de la modernización de la justicia venezolana tiene que partir de un cambio de rumbo en la conscientización de quien finalmente es puente entre el ciudadano común,  y el Estado que debe garantizar una eficaz administración de justicia.

 

Esto implica edificar  un Poder Judicial

Que responda adecuadamente   a la necesidad de una justicia accesible, oportuna, sostenida en la independencia de los jueces.

Este alto Tribunal,  cree firmemente que la calidad de la justicia será siempre un reflejo de las personas que la imparten.

 

 

La capacidad de un juez debe centrarse en su honestidad a toda prueba,  y al mismo tiempo, debe poseer  los conocimientos necesarios sobre los distintos aspectos del Derecho, que le posibiliten tomar la decisión adecuada en los asuntos sometidos a su conocimiento, para finalmente alcanzar la meta de contar con un sistema judicial eficaz.

 

La eficacia de nuestro sistema judicial depende en grado supremo, de una mejor preparación de los servidores de la justicia, por ello el empeño de esta casa de estudios superiores, en centrarse en la formación y preparación de los aspirantes, a través de varios programas de formación dirigido a los jueces provisorios y temporales.

 

Esta institución tiene rango constitucional, y representa el más importante mecanismo que permite implementar el mandato constitucional, dirigido a la profesionalización de jueces y juezas, así como a los demás servidores del Poder Judicial.

 

Con fundamento  en la Constitución Bolivariana de Venezuela,  en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, y en la Resolución aprobada en el mes de abril de 2005, en sala plena,  nace la Escuela Nacional de la Magistratura, como un hecho inédito en la historia judicial de Venezuela.

 

Se trata de un órgano dependiente de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, con autonomía desde el punto de vista jerárquico, organizativo y funcional.

 

Para la creación de esta institución académica de nivel superior,  hemos seleccionado un  modelo de institución judicial adaptado a las características sociopolíticas y económicas de un país como el nuestro

 

El epicentro que buscamos es que el venezolano confíe en la administración de justicia, pero por supuesto eso requiere de un servicio digno,  que coadyuve a alcanzar esa confianza ciudadana.

 

Esta Escuela surge, en medio de una realidad judicial caracterizada por la persistencia de algunos hechos que entorpecen la posibilidad de que el ciudadano pueda confiar  en nuestro sistema de justicia.

 

Tenemos que reconocer  la persistencia de algunas problemas como la ausencia de tutela judicial, la  lentitud en los procesos, el alto porcentaje de jueces provisorios, el  abarrotamiento de Tribunales,  el  hacinamiento carcelario, y la  corrupción en algunos tribunales, entre otros.

 

La ausencia de información acerca del mismo Tribunal, la falta de dotación de recursos materiales,   y de infraestructura, así como la ausencia de supervisión y de control de gestión.

 

La Escuela Nacional de la Magistratura,

se siente comprometida con el Juez que necesita apoyo, y ese respaldo implica formarlo de manera integral hacia la excelencia académica y ética.

 

Hoy Venezuela clama por jueces íntegros, merecedores del respeto de los ciudadanos, que hagan posible la materialización del Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, sólo así será posible rescatar la credibilidad del ciudadano en el Poder Judicial y lograr una administración de justicia eficaz y eficiente.

 

Esta institución busca ser reconocida nacional e internacionalmente como un modelo de excelencia académica, en lo que a formación de los servidores del Poder Judicial, se refiere.

 

Tenemos igualmente el norte de convertir a esta Escuela en  un verdadero instrumento de desarrollo institucional, y de consolidación del Estado de derecho.

 

Para la estructura  de la Escuela,  hemos considerado un esquema inédito en el país para la formación de los servidores  de la justicia,  con estudios de cuarto nivel. Para lograr esta meta suscribimos convenios y alianzas estratégicas con distintas instituciones de educación superior del país.

 

Vamos a descentralizar la Escuela Nacional de la Magistratura, formando en la provincia a los jueces y demás integrantes del sistema de justicia, a través de intercambios tecnológicos, científicos y académicos, así como en materia de infraestructura.

 

Tenemos un modelo de Escuela democrático y participativo, en el  que se formarán y capacitarán ,los jueces y demás funcionarios del Poder Judicial, así como los nuevos aspirantes a la carrera judicial. En ese contexto hemos orientado las necesidades formación y capacitación.

 

En tal sentido la  Escuela tiene previsto aplicar cuatro programas  académicos, cada uno de los cuales enfrenta un reto particular.

 

El primero denominado PAD, Programa de Apoyo Docente, está dirigido a la plantilla de profesores de la Escuela, y tiene por objeto, mejorar y orientar el aprendizaje de quienes se van a formar en la carrera judicial.

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El segundo programa  es el PET Programa Especial de Capacitación para la Regularización de la Titularidad, está dirigido a jueces provisorios  o temporales, con ello perseguimos la meta de combatir la provisionalidad de los juzgadores. En este contexto tiene cabida  la apertura de los concursos de oposición .

El Tercer Programa corresponde al PFI, y está dirigido a los nuevos aspirantes a la carrera judicial , quienes se preparan en un año, con formación teórica de seis meses y un periodo igual de práctica judicial.

 

Y el cuarto programa es el de formación contínua, dirigido a actualizar en materia jurídica  y jurisprudencial a todos los jueces, inspectores de tribunales, auxiliares de justicia y personal administrativo.

 

La Estructura de la Escuela constituye una experiencia de participación democrática, en la historia del Poder Judicial venezolano; su organización es flexible  como para irse adecuando a las modificaciones  que inevitablemente impone una sociedad dinámica como la nuestra

 

Es preciso agradecer el gran apoyo que hemos recibido a todo lo largo del proceso de formación y definición en las directrices de la Escuela, tanto a nivel nacional como internacionalmente.

 

Esta institución académica de nivel superior, no constituye un proyecto aislado, sino que forma parte de una tendencia mundial a crear centros de formación especializados para los jueces.

Basta con señalar la creación de la Red Iberoamericana de Escuelas Judiciales, en el mes de mayo de 2001, en el marco de la VI Cumbre Iberoamericana de Presidentes de Cortes Supremas y Tribunales Supremos de Justicia, efectuada en España.

 

Asimismo esta institución obtuvo para su diseño con la asesoría de la Escuela Nacional de la Magistratura Francesa

 

Es importante resaltar el apoyo de los magistrados de este alto tribunal; ellos serán los pioneros en  impartir enseñanza en el inicio de actividades de la institución.

 

Desde la Escuela Nacional de la Magistratura, podemos decirle con humildad que  nos sentimos honrados de servir a Venezuela,  inspirados en el sentimiento de que esta institución, sea la esperanza, que rescate  la fe y la confianza de los venezolanos en la administración de justicia.

 

MUCHAS GRACIAS

 



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