APERTURA DE LAS ACTIVIDADES JUDICIALES DEL AÑO 2004

ACTO DE APERTURA JUDICIAL 2004

15 de enero de 2004

 

Palabras del Doctor Iván Rincón Urdaneta,

Presidente del Tribunal Supremo de Justicia

de la República Bolivariana de Venezuela

                                     

 

En Venezuela debemos entender que para comprender nuestro presente, debemos mirar hacia atrás, debemos conocer cuáles son nuestros orígenes, debemos conocer qué pensaron nuestros líderes y cómo idearon nuestras instituciones.  

 

Así, en el discurso de instalación del Consejo de Estado, el 1° de noviembre de 1817, el Libertador proclamó: “La Alta Corte de Justicia es la primera necesidad de la República. Con ella quedarán a cubierto los derechos de todos y las propiedades, la inocencia y los méritos de los ciudadanos no serán hollados por la arbitrariedad...”. Y más tarde, el 15 de febrero de 1819, en su extraordinario mensaje al Congreso de Angostura, pidió que “los Tribunales sean reforzados por la estabilidad e independencia de los jueces, que se establezcan los jurados y Códigos Civiles y Criminales que no sean dictados por la antigüedad, ni por reyes conquistadores, sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el genio de la sabiduría”.      

 

Casi doscientos años más tarde, el más Alto Tribunal continúa siendo la primera necesidad de la República, tal como visualizó nuestro Padre de la Patria, Simón Bolívar, y es que en la actualidad, el Tribunal Supremo de Justicia continúa siendo el espacio donde institucionalmente terminan resolviéndose los conflictos del país, bajo el ideal de justicia.

 

Efectivamente, todas las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia están inspiradas en este ideal, cuya realización tiende al fortalecimiento de nuestra democracia. Desde esta institución, hacemos todos los esfuerzos necesarios para que el pueblo de Venezuela cuente con un sistema de justicia que, como proclamó el Libertador, sea conducido “por el grito de la justicia y por el genio de la sabiduría”.

 

En este sentido, el sistema de justicia es una de las principales herramientas para la consolidación de la democracia y aunque el Poder Judicial sigue adoleciendo de carencias, desde el Tribunal Supremo de Justicia, realizamos todo lo que corresponde por crear las condiciones para superar dichas carencias y deficiencias, a través de una serie de programas, planes, estrategias y acciones que pueden ser consultadas en nuestro Informe Anual 2003, que una vez más, entregamos a la comunidad nacional e internacional y en general, a la comunidad interesada en conocer la gestión de este Alto Tribunal en nuestro Acto de Apertura Judicial.

 

Tal como sostenemos en la presentación de dicho informe, el mismo es producto del esfuerzo sostenido por incrementar la transparencia en los procesos relativos a la administración de justicia, tanto los jurisdiccionales, administrativos como institucionales, y en consecuencia, dar cumplimiento al mandato constitucional que obliga a los Poderes Públicos a rendir cuentas de su gestión a la comunidad en general; que más allá de una entrega de cifras, posibilita un verdadero control social. Este informe ha sido elaborado con el concurso de todas las dependencias del Poder Judicial y ha sido supervisado y editado por el Magistrado Antonio García García, quien por tercer año ejerce tal labor, con el apoyo del personal del Proyecto de Modernización de este Alto Tribunal, a quienes manifiesto nuestro agradecimiento.     

    

Es así como, por quinto año consecutivo me corresponde presentar cuentas al pueblo venezolano y a la comunidad internacional sobre nuestra gestión del año anterior, en representación del Tribunal Supremo de Justicia. En este contexto, no puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer públicamente al Pleno de Magistrados de este Alto Tribunal por la confianza que me han brindado al permitirme presidirlo en forma continua desde el mes de septiembre del año 1999, en medio de la cantidad de hechos y situaciones ocurridas durante estos casi cuatro años y medio que han transformado al país y a nuestra institución, especialmente, con la entrada en vigencia de la Constitución de 1999; por ello, mi agradecimiento sincero, por el honor de ejercer este altísimo y digno cargo, que he pretendido cumplir bajo valores democráticos de respeto, tolerancia y convivencia, dedicando este esfuerzo y compromiso a mi familia, así como a todos y cada uno de los trabajadores y compañeros del Poder Judicial y por supuesto, a nuestra querida patria venezolana.

 

Tal como lo mencioné antes, muchos hechos han ocurrido en el ámbito judicial desde el año 1999, siendo algunos de los más relevantes los siguientes. En agosto de 1999, se decretó la reorganización de todos los órganos del Poder Público y la creación de la Comisión de Emergencia Judicial. Con la entrada en vigencia de la Constitución de 1999, se decretó la eliminación del Consejo de la Judicatura y se decretó el Régimen de Transición del Poder Público, creándose en el lugar de la Comisión de Emergencia Judicial, la Comisión de Reestructuración del Sistema Judicial.                     En el año 2000, este Alto Tribunal

dictó la Normativa sobre la Dirección, Gobierno y Administración  del Poder Judicial. Al año siguiente, esto es, en el año 2001, se aprobó la Ley de Reforma Parcial del Código Orgánico Procesal Penal. En el año 2002, se aprobó la Ley Orgánica Procesal del Trabajo elaborada y presentada por la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, que entró en vigencia progresivamente en el año 2003, año en el que fue sancionado el Código de Ética y Disciplina del Juez Venezolano o Jueza Venezolana y en ese mismo año, objeto del presente informe, la Junta Directiva de este Alto Tribunal, creó el Comité Técnico para la elaboración del Proyecto de Ampliación y Seguimiento del proceso de Modernización del Poder Judicial, el cual tiene como función la dirección, preparación, tramitación y ejecución de la ampliación del crédito  solicitado al Banco Mundial, para así poder continuar y consolidar el proceso de modernización y mejoramiento institucional del Poder Judicial venezolano.

 

Con este proyecto se da continuidad al proceso de modernización que hemos llevado a cabo en estos cuatro años y medio de gestión, teniendo resultados concretos que ofrecer, que muestran el avance de este proceso, en el que culminamos exitosamente dos importantes proyectos con el Banco Mundial; éstos son, en el año 2001, el Proyecto de Modernización de nuestro Alto Tribunal y en el año 2003, el Proyecto de Infraestructura de Apoyo al Poder Judicial; por lo que el referido organismo internacional ya aprobó en el año 2003, la propuesta para la elaboración del ya mencionado Proyecto de Ampliación y Seguimiento del proceso de Modernización del Poder Judicial, por un monto de veintiocho millones de dólares ($ 28.000.000).

 

Aprobación del Banco Mundial que ha sido posible debido a la excelencia técnica con la que hemos ejecutado dichos proyectos que nos proporcionaron sendos reconocimientos y certificaciones de ese organismo multilateral; donde se ha podido evaluar el trabajo continuo, con mística y gran empeño en construir un nuevo sistema de justicia y el alto rendimiento que se explicará más adelante, todo lo cual evidencia nuestra posición y actitud institucional que hemos mantenido y mantendremos a lo largo de nuestra gestión, pudiendo afirmar que lejos de debilitarnos durante este tiempo, hemos crecido en medio de la confrontación política, lo cual quedó demostrado durante el paro desarrollado a fines de 2002 que continuó a principios de 2003, tiempo durante el cual este Alto Tribunal, así como el resto del Poder Judicial laboró normalmente, sin interrupción alguna.

 

Es así como entre los meses de marzo y mayo del año pasado y teniendo en cuenta las lecciones aprendidas anteriormente respecto de la importancia de crear un espacio permanente de consulta durante el desarrollo de esta clase de proyectos, el ya referido Comité Técnico realizó un proceso de consulta con el objeto de identificar temas y prioridades sobre la base de una propuesta inicial, en el que participaron de manera directa un mil trescientos sesenta y cinco (1.365) personas y organizaciones, y se recibieron setecientas cuarenta y cuatro (744) propuestas por escrito.

 

Con este proyecto pretendemos continuar el proceso de reconstrucción de nuestro Sistema de Justicia, dado el alejamiento que tuvo de la misión y visión que le es propia, al tiempo que pretendemos construir una visión de largo plazo.

 

Ahora bien, de manera general, algunos de los logros obtenidos en la ejecución de los proyectos de modernización, pueden resumirse de la siguiente manera, dotación de equipos de computación a todos los tribunales del país, así como a las Unidades Autónomas del Poder Judicial, éstas son, la Inspectoría General de Tribunales, la Defensa Pública y la Escuela Judicial.

 

Instalación de redes de computación a las sedes penales del país, así como en los Palacios de Justicia de Ciudad Bolívar, Barquisimeto y La Asunción, haciéndose las remodelaciones necesarias para adecuarlos al nuevo modelo organizacional.

 

Implantación del Sistema Juris 2000, que es un modelo organizacional para los tribunales, y un sistema de gestión y documentación que automatiza la función judicial, conteniendo la legislación nacional y la jurisprudencia, en los tribunales de tres importantes ciudades del país, Ciudad Bolívar, Barquisimeto y Barcelona, así como en 18 sedes penales adicionales, lo que arroja un total del 30% de los funcionarios judiciales trabajando con un sistema automatizado de gestión judicial.

 

Fotocopiadoras para los tribunales penales y laborales del país; centrales telefónicas para las sedes alternas y para los Palacios de Justicia de Barcelona y Cruz Verde en Caracas.

 

A su vez, se ha llevado adelante la ejecución de importantes obras de construcción y rehabilitación de edificaciones, tanto con el financiamiento obtenido a través del préstamo con el Banco Mundial, como con recursos internos, los cuales presentaron una disminución importante con respecto a la formulación inicial del presupuesto.

Efectivamente, al Tribunal Supremo de Justicia le fue asignado dentro del presupuesto anual nacional, la cantidad de seiscientos ochenta mil dieciocho millones setecientos catorce mil ochocientos bolívares (Bs. 680.018.714.800), de los cuales se ejecutó a través de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura la cantidad de seiscientos veintiséis mil novecientos setenta y siete millones doscientos cincuenta y cinco mil cuarenta y cinco bolívares (Bs. 626.977.255.045), por medio de los programas destinados a la administración de justicia y construcción y mantenimiento de sedes. No obstante, como lo señalamos antes, el presupuesto asignado a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura presentó una disminución del 45% con respecto a la formulación inicial del presupuesto.

 

A pesar de estas carencias, el Tribunal Supremo de Justicia ha atendido los compromisos asumidos con el personal y los pagos correspondientes de los servicios prestados por diversas empresas, lo que ha permitido su normal funcionamiento, incluso, hemos invertido una importante cantidad en la ejecución de obras, las cuales muestran importantes avances, de acuerdo a los porcentajes que mencionamos a continuación.

 

En un 100% se completaron las obras de acondicionamiento en el Palacio de Justicia de Nueva Esparta y la terminación e inauguración de la sede alterna del Estado Vargas. En aproximadamente un 70%, se han ejecutado las obras de construcción en los Palacios de Justicia de Carora, en el Estado Lara; San Fernando de Apure, en el Estado Apure;  y en el estado Anzoátegui, en Barcelona y en la sede alterna de El Tigre. Así mismo, se reinició la construcción del Palacio de Justicia de Maturín, Estado Monagas, habiéndose avanzado en el 50% de ejecución de esta obra.

 

En un 30% se han ejecutado las obras en el Palacio de Justicia de Barquisimeto y en el Centro Financiero Latino, destinado a los tribunales laborales de Caracas. En más de un 10%, se han ejecutado las obras planificadas en el Palacio de Justicia que funcionará en la Torre Metrolimpo, que albergará los tribunales no penales de Caracas, y en la sede Alterna de Valera, Estado Trujillo. Así mismo, ya se iniciaron las mejoras en el Palacio de Justicia de San Felipe, Estado Yaracuy.

Igualmente, comprometidos con la dignificación de nuestras sedes judiciales y teniendo por norte superar el hacinamiento y la congestión de los tribunales, se adquirieron nuevas edificaciones donde se ubicarán  tribunales en las siguientes sedes, estas son, la Torre Banco Mara en Maracaibo por un monto de Bs. 19.801.164.000, la antigua sede del Banco de Maracaibo en la Villa del Rosario por Bs. 238.755.000 y la de Santa Bárbara del Zulia por Bs. 971.034.464, edificaciones en las que no sólo se contará con un espacio adecuado y digno para el funcionamiento de nuestros tribunales, sino con los espacios necesarios para el desarrollo de programas de educación judicial, todo lo cual redundará en un mejor servicio al usuario.

 

En este mismo orden de ideas, haciendo realidad el mandato constitucional que da a la Defensa Pública el carácter de institución autónoma, hemos adquirido una edificación que funcionará exclusivamente, como la sede del Servicio Autónomo de la Defensa Pública en el Edificio Panteón en Caracas, por un monto de Bs. 8.500.000.000, sede a la que se trasladará toda su directiva y los Defensores Públicos de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas que se encuentran en el Palacio de Cruz Verde, lo que además contribuirá al descongestionamiento de esos tribunales, cuya solución definitiva se logrará con la ejecución del Convenio de Cooperación Institucional con el Ejecutivo Nacional, a través del Centro Simón Bolívar por un monto de 6.9 millardos de bolívares.

Con esta acción, cumplimos con el viejo pero nunca realizado propósito de proveer a los funcionarios del nivel y trato que se merecen como institución autónoma y funcionarios encargados de hacer realidad el principio de igualdad de las partes en el proceso y garantes del derecho a la defensa de los venezolanos que no cuentan con los recursos para contratar un abogado, que es hoy en día, una mayoría.

Igualmente, queremos anunciar al país que el Ministerio de Infraestructura (MINFRA) concluyó en el día de ayer el estacionamiento del Tribunal Supremo de Justicia, ubicado en el Ala Norte, con capacidad para ciento cincuenta y cuatro (154) vehículos, lo cual traerá beneficios en el acceso que funcionarios y abogados han reclamado por tantos años.

 

En este contexto, cabe destacar la importancia que representa la construcción de sedes propias para el Poder Judicial. En efecto, hace diez años, el 90% de las edificaciones judiciales eran alquiladas o arrendadas, lo que las hacía inadecuadas para el funcionamiento de los tribunales e impedía la inversión en obras de rehabilitación. Actualmente, el 71% de las sedes judiciales son propias y en su mayoría están debidamente equipadas, lo cual a su vez, se traduce en la posibilidad de realizar réplicas del Modelo Organizacional y Sistema de Gestión Juris 2000 e inversiones en la mejora tecnológica.

De allí que podemos afirmar que, como producto de nuestra gestión, el Poder Judicial cuenta con herramientas técnicas de gran valor, estas son, un modelo organizacional para los tribunales; un sistema de computación que ha permitido automatizar las tareas de los tribunales; una guía para la construcción de Palacios de Justicia y sedes; así como, proyectos arquitectónicos para los Palacios de Justicia y sedes existentes, que necesitan refacción.

Igualmente, se han ejecutado en un 100% las obras destinadas a las siguientes sedes para los tribunales laborales de: Maracay, San Juan de los Morros, Guarenas, Los Teques, Maturín, Cabimas, Acarigua, La Guaira, San Felipe, Charallave, Guanare, Maracaibo, Puerto Ordaz, Ciudad Bolívar, Barcelona, Caracas (que están ubicados en Pajaritos y en el Centro Latino), Barquisimeto, Nueva Esparta y Trujillo, es decir, se ha rehabilitado y adecuado completamente las edificaciones para los tribunales de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, con un nuevo concepto arquitectónico de infraestructura funcionales y ergonómicas que garantizan una justicia con calidad de excelencia mundial, lo que constituye más de 149.197 metros cuadrados de sedes físicas destinadas a atender con dignidad las demandas de justicia de la gente.

 

Llegar a este 100% de ejecución de obras en el ámbito de la jurisdicción laboral, es posible debido al esfuerzo y dedicación de nuestra Sala de Casación Social, conformada por los Magistrados Omar Mora Díaz, Juan Rafael Perdomo y Alfonso Valbuena, quienes han sido los pilares fundamentales de este proceso que se inició con la preparación y presentación del respectivo proyecto de Ley Orgánica Procesal del Trabajo en febrero de 2000, y que se ha desarrollado a través de programas de capacitación, así como con los esfuerzos tendientes a la concreción de las condiciones de infraestructura que hemos mencionado y que ha sido posible debido a la amplia colaboración de los entes gubernamentales a quienes les compete la materia dentro del poder público.

 

De forma tal que nuestros Magistrados de la Sala de Casación Social, conjuntamente con la Comisión Nacional de Implementación de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo y la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, sesionando continuamente, han logrado que la ley sea aplicada desde su vigencia dentro de las exigencias estructurales y dotación del personal idóneo. Por lo que, este Alto Tribunal en Sala Plena resolvió dictar una serie de normas relacionadas con la implementación del Régimen Procesal del Trabajo.

 

Tal como puede consultarse en nuestro Informe Anual, este equipo de trabajo se ha ocupado de la preselección y selección para los cargos de jueces, así como del resto del personal necesario para dotar dichas instalaciones. De los 608 aspirantes que se inscribieron en una primera oportunidad, se seleccionaron 96 para cubrir los cargos respectivos. Como una demostración de la transparencia del proceso de selección de estos jueces laborales, en nuestra página web se publica la lista de los aspirantes, nombres de los jurados que componen cada grupo a examinarse, las fechas de las evaluaciones y condiciones de las mismas y, se hace pública la lista de los preseleccionados y seleccionados. Como señalamos antes, se ha desarrollado un programa de capacitación, el cual se llevó a cabo en dos fases. La primera que duró nueve meses y estuvo dirigida a los jueces existentes y se dictó en 16 regiones del país. La segunda fase, que se realizó con los aspirantes a jueces.

 

Por si fuera poco el trabajo de implementación de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, nuestros compañeros Magistrados de la Sala de Casación Social, han constituido una comisión de trabajo para la revisión de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, para adecuarla, tal como se hizo con el proceso penal y luego con el laboral, a los principios y normas que rigen el juicio oral, todo de conformidad con la Constitución de 1999.

 

Si bien hemos asumido nuevos retos, continuamos empeñados en consolidar nuestros esfuerzos en los temas que ya hemos avanzado, como es el caso de la vigencia del Código Orgánico Procesal Penal, cuya implementación no hemos olvidado, por el contrario, en la actualidad desde nuestra Comisión Judicial, que es el enlace entre este Alto Tribunal y las Unidades Autónomas del Poder Judicial, discutimos un Anteproyecto de Reglamento Interno de los Circuitos Judiciales Penales.

 

En el ámbito penal sustantivo, durante este año 2003 el Magistrado Alejandro Angulo Fontiveros, Presidente de la Sala de Casación Penal de este Alto Tribunal, presentó a nuestra Sala Plena una propuesta de Anteproyecto de Código Penal, en la que participó un selecto grupo de conocidos juristas; propuesta ésta que constituye un importante esfuerzo en cuanto que, entre otras cosas, logra unificar la legislación penal del país.

 

Este Anteproyecto será próximamente sometido a la discusión del Pleno de este Supremo Tribunal y de ser aprobado por el mismo, será presentado ante la Asamblea Nacional.

 

Paralelamente a este proceso de discusión a lo interno de este Alto Tribunal, hemos aprobado la impresión de 2.500 ejemplares de dicho Anteproyecto, para que sean distribuidos, conocidos y discutidos en las instituciones y organizaciones sociales, académicas, religiosas y en general, por todos los sectores interesados y por los expertos en el tema, cuyas opiniones y observaciones estaremos atentos a recibir, las que como siempre y en todos los procesos de consulta que hemos realizado, tomaremos en cuenta.

 

De forma tal que el Tribunal Supremo de Justicia ha asumido responsable y comprometidamente el rol que le corresponde como ente de dirección y gobierno judicial y en consecuencia,   cuando ha correspondido,

esta institución ha tomado medidas enérgicas y contundentes para corregir las desviaciones que haya que corregir  en el seno del poder judicial; medidas éstas que se ven reforzadas en la actualidad, con el  recién sancionado Código de Ética y Disciplina del Juez Venezolano o Jueza Venezolana, que incluyó algunas de las propuestas contenidas en el proyecto que elaboraron Magistrados de este Supremo Tribunal y se presentó ante la Asamblea Nacional; código éste que tiene por objeto normar la conducta de los magistrados y magistradas, jueces y juezas, ordinarios y especiales, de la República Bolivariana de Venezuela, estableciendo los principios éticos que han de regir el ejercicio de la función jurisdiccional, el cual estará sujeto al régimen disciplinario allí previsto.

Este Código ofrece una completísima normativa en relación con los principios éticos de los jueces y juezas, el régimen y el procedimiento disciplinario, así como en relación con el procedimiento para la elección y nombramiento de los Jueces Disciplinarios y Juezas Disciplinarias, tal como los denomina el Código, todos los cuales están adscritos a este Supremo Tribunal.

 

Ahora bien, dentro de las normas innovadoras de ese Código, están las relativas a la constitución de los Colegios Electorales, creados por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y al respecto, dicho Código en su artículo 104, señala que los colegios electorales judiciales que elegirán a los jueces o juezas disciplinarios judiciales y sus suplentes, estarán constituidos por miembros de la comunidad jurídica de los respectivos estados que conformen las regiones correspondientes y por los ciudadanos o las ciudadanas que hayan sido seleccionados o seleccionadas por la Oficina de Participación Ciudadana del Poder Judicial para ser escabinos o escabinas en su respectivo estado, en el año correspondiente a la elección.

 

De tal manera que con esta norma, que constituye un desarrollo de lo establecido en nuestra Constitución, se abre un nuevo e importante espacio para la participación de los ciudadanos en la justicia, a través de la novísima figura de los Colegios Electorales Judiciales.

 

Ahora bien, para que la función jurisdiccional sea ejercida con justicia, es imprescindible, entre otras condiciones, que la sociedad y el Estado cuenten con jueces independientes y plenamente aptos, desde los puntos de vista ético y técnico, siendo de importancia central, el establecimiento de un excelente sistema de selección de los candidatos a los cargos de la judicatura, tanto para su ingreso como para los ascensos y los traslados.

 

Por ello, hemos continuado nuestro esfuerzo de superar la grave cifra de 90% de jueces provisorios para el año 1999, habiéndose nombrado el más alto número de jueces titulares en la última década, siendo éste un esfuerzo compartido entre autoridades, funcionarios, asesores, aspirantes, jurados y la comunidad, cuya participación ha sido fundamental en este proceso, que ha sido desarrollado por la Comisión de Evaluación y Concursos de Oposición para el Ingreso y Permanencia en el Poder Judicial, adscrita a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura y supervisada por la Comisión Judicial de este Supremo Tribunal.

 

No obstante, en un ejercicio de autoevaluación, en el que reconociendo las debilidades que surgieron en estos procesos de nombramiento de jueces titulares, en el mes de mayo de 2003, la Sala Plena de este Alto Tribunal decidió no realizar nuevas convocatorias hasta tanto se realizara un diagnóstico de los mismos y en consecuencia, se presentaran las soluciones a los problemas encontrados; entre otros, a los relacionados con el rendimiento de los aspirantes, en cuanto se detectó la participación reiterada y fallida de un mismo aspirante en concursos de diferentes categorías y materias; así como, la necesidad de revisar técnica y jurídicamente aspectos tales como, los derechos recursivos de los aspirantes y la calificación de las credenciales.

 

Al respecto, en los próximos días se reactivará este proceso, con el llamado que haremos a las instituciones jurídicas, académicas y organizaciones de la sociedad, para ampliar el número de Jurados existentes.

 

A la fecha, se ha convocado para estos concursos 771 cargos, es decir, alrededor del 50% del total de cargos de jueces existentes en el país, lo cual constituye un hito en nuestra historia judicial, que desde la Constitución de 1945 estableció un sistema de carrera judicial. Efectivamente, la Constitución de ese año en su artículo 122 habló por primera vez de la Carrera Judicial; posteriormente, la Constitución de 1947 reprodujo esa disposición, que luego fue ampliada en la Constitución de 1961 en su artículo 207. Y es que, a pesar de que la primera garantía de la independencia judicial y el primer paso de cara a un verdadero sistema de carrera judicial está constituido por el ingreso de los jueces a la misma, no es sino a partir de la vigencia de nuestra Constitución de 1999 que se implementó este sistema a través del mejor mecanismo reconocido y validado internacionalmente, como lo es, la realización de concursos de oposición, cuyos resultados nos permiten decir hoy día que la mitad de nuestros jueces son titulares.

 

Paralelamente a este esfuerzo, también hemos mantenido nuestros retos de fortalecer la Escuela Judicial, como ente encargado de la capacitación judicial y, de la Inspectoría General de Tribunales, que es la Unidad del Poder Judicial que tiene la responsabilidad de evaluar el desempeño judicial, a través de las labores de inspección y vigilancia que ejecutan en los 823 tribunales existentes en el país, integrados por 1.577 cargos de jueces.

 

En  este contexto podemos afirmar que el Poder Judicial sigue mostrando un rendimiento importante en términos de producción de decisiones. A objeto de presentar dicho rendimiento, la Oficina de Planificación

 

y Desarrollo Institucional de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura inició un proyecto para desarrollar un sistema de información de estadística judicial, para lo cual fueron diseñados nuevos formatos para recolectar dicha estadística, la cual está asociada a indicadores básicos que permiten monitorear la demanda del servicio de administración de justicia.

 

El nuevo sistema tiene la modalidad de que la carga de la data se realiza en cada estado vía Internet y actualmente se encuentra funcionando en tres estados, estos son, Amazonas, Apure y Zulia, esperándose que para este año el sistema esté implementado en su totalidad en el ámbito nacional, mientras eso ocurre se sigue llevando el sistema tradicional. En nuestro Informe Anual 2003, se presentan las estadísticas correspondientes, con la particularidad de que en este año, se presenta un análisis sobre las mismas, el cual contribuirá, sin duda alguna, a la toma de decisiones en la dirección y gobierno judicial.

 

Pero este importante rendimiento no sólo puede apreciarse en los tribunales del país, en el Tribunal Supremo de Justicia hemos mantenido la tendencia constante en los últimos años, de aumentar nuestra productividad; así como, la calidad e impacto de nuestras decisiones.

 

En cuanto a nuestra productividad, durante el año 2003 el Tribunal Supremo de Justicia produjo 8.973 sentencias, que sumadas a las 3.317 decisiones producidas por nuestros Juzgados de Sustanciación, dan un total de 12.290 decisiones producidas por el Tribunal Supremo de Justicia en el año 2003, lo cual evidencia un incremento en nuestra productividad año tras año,  constituyéndose así esta institución judicial en un modelo de eficiencia para nuestra región latinoamericana.

Al respecto, en nuestro Informe 2003, pueden consultar en forma detallada estas cifras, las estadísticas de cada una de nuestras Salas Constitucional, Político Administrativa, Electoral, de Casación Civil, de Casación Penal y de Casación Social, en el que además podrán consultar nuestras principales decisiones, especialmente, aquellas que consideramos constituyen importantes avances jurisprudenciales.    

Como es sabido, en el año 2003 el país enfrentó grandes dificultades, que generaron una serie de controversias que requirieron la intervención de nuestro Tribunal Supremo de Justicia. En este contexto, la Sala Constitucional, como rectora de la jurisdicción constitucional tomó decisiones de envergadura, que como era de esperarse, generaron reacciones diversas, pero que en su conjunto han contribuido a la consolidación del Estado de Derecho.

 

La política como hecho de la vida democrática, involucra a toda la sociedad y a todas sus instituciones, teniendo claro que la política a la que nos estamos refiriendo no es la política partidista, sino la política de la dimensión de la construcción de las bases de la convivencia democrática.

En este orden de ideas, por primera vez en la historia judicial en Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia llenó un vacío dejado por el órgano legislativo. Efectivamente, le correspondió a la Sala Constitucional, la gran responsabilidad de designar a los rectores del Poder Electoral en un clima de mucha tensión, logrando superar así, uno de los principales escollos para la gobernabilidad democrática en el país, como lo es la integración del Consejo Nacional Electoral.

 

Tal como señalé en su momento, los Magistrados de la Sala Constitucional estuvimos conscientes de la responsabilidad asumida y de la necesidad de que la decisión que tomáramos tenía que ser por unanimidad, ofreciéndole al país un órgano comicial equilibrado, que garantice la transparencia en los procesos electorales que se establecen en la Constitución y en las demás leyes de la República.

 

Como lo dije también en esa oportunidad, la democracia significa confrontación y la confrontación lleva a la negociación y al diálogo para lograr la justicia, la equidad y el equilibrio que debe privar en todas las decisiones públicas.

 

Sin lugar a dudas, el fortalecimiento de la democracia debe ser la primera  prioridad de las instituciones. Los problemas son visibles y requieren medidas concertadas, más aún, cuando la inquietud de la ciudadanía es latente, por ello se convierte en una necesidad, alentar y respaldar la confianza ciudadana.

En este sentido y en relación con nuestra institución, luego de la entrada en vigencia de la Constitución de 1999, de acuerdo a una encuesta de Consultores 21 en el año 2000, mejoró considerablemente nuestra imagen, que luego de tener casi un 30% de rechazo por parte de la colectividad, el mismo bajó hasta sólo un 3%. Dos años después, finalizando el mes de abril de 2002, según la encuesta Cirm Eurotop s.a., nuestra imagen positiva llegó hasta casi un 60%. De tal manera que iniciamos nuestra gestión con un 30% de rechazo, el cual llegó a bajar hasta el 3% y en la última medición de la que tenemos conocimiento, llegamos a un 60% de aceptación, cuando hace cuatro años atrás menos del 1% creía en la justicia venezolana, de allí que uno de nuestros retos es mantener y consolidar dicha imagen, siendo la única vía posible, nuestro apego a la Constitución, a las leyes y en definitiva, a la justicia.

 

Pero es que no sólo nuestros compatriotas están atentos a nuestro desempeño, la atención de la comunidad internacional está puesta en nuestro pueblo y en nuestras instituciones por medio de la presencia de importantes organismos internacionales liderados por la Organización de Estados Americanos, bajo la conducción de su Secretario General, el Doctor César Gaviria, quien en su discurso del 8 de octubre de 2003, con ocasión a la instalación de la Reunión de Alto Nivel sobre Pobreza, Equidad, e Inclusión Social, realizada en la Isla de Margarita, reconoció el fortalecimiento del Tribunal Supremo de Justicia, con las siguientes palabras, cito.

“...En medio de las naturales tensiones inevitables en este momento de la vida venezolana, quiero celebrar el indudable fortalecimiento de las instituciones venezolanas desde entonces. Ello ha sido posible por dos razones fundamentales: el acierto con que el Tribunal Supremo ha logrado dirimir las diferencias entre ambos sectores y llenar los vacíos institucionales que son comunes en todo proceso de transición hacia una nueva Constitución, así como el tino y buen juicio con el que ha estado orientando la búsqueda de una solución democrática, pacífica, electoral y constitucional. (...) También se ha dado tal fortalecimiento de las instituciones por el acatamiento de las decisiones tanto del Tribunal Supremo como del Consejo Nacional Electoral por todos los actores de la vida pública venezolana. Enaltece a ambos sectores (...) el comportamiento que han tenido. Y sin duda, la continuidad de ese comportamiento, asegura que los venezolanos resolverán los problemas que son de su responsabilidad.” Fin de la cita.

 

El pueblo de Venezuela tiene la oportunidad de ser protagonista del futuro político del país y demostrar  que a la democracia se le cuida y se le preserva a través de la participación ciudadana.

 

En el ámbito judicial, la participación ciudadana ha sido un tema central, tanto en los procesos de reforma judicial, como en las actividades jurisdiccionales y no jurisdiccionales del Poder Judicial. En la reforma judicial, a través de los procesos de consulta que han sido convocados, tanto en el diseño como en la ejecución de los proyectos ya mencionados. En las actividades jurisdiccionales, a través de la figura del escabinado en los procesos penales. En las no jurisdiccionales, en los procesos de elección de los cargos para jueces titulares que han sido convocados y más recientemente, y tal como lo comentáramos antes, en la recién figura de los Colegios Electorales.

 

Por nuestra parte, en el ámbito de relaciones institucionales, el Tribunal Supremo de Justicia culminó exitosamente un proyecto destinado a promocionar y fortalecer los derechos humanos, especialmente en las áreas de la mujer y la familia, pueblos indígenas, transparencia judicial y acceso a la justicia, por lo que el pasado año 2003 se llevó a cabo un acto de cierre en un foro en el que participaron las organizaciones beneficiadas, entre las que se encuentran, INAMUJER, CECODAP, la Fundación del Niño en Carabobo, la Comisión Permanente de Pueblos Indígenas, la Defensoría del Pueblo, la Red Latinoamericana para la Paz y los Derechos Humanos y el Sistema Autónomo de la Defensa Pública.

 

También durante el año 2003, a través de la Escuela Judicial se fortalecieron nuestras alianzas institucionales internacionales, trabajando en proyectos con financiamiento de las Embajadas Británica y Americana y de la Unión Europea, a quienes agradecemos su apoyo, pero sobre todo, su confianza porque ese apoyo se ha producido para los proyectos que están en consonancia con las necesidades y prioridades que hemos identificado desde el Poder Judicial.

 

Igualmente, durante el año 2003 continuó el Programa de Capacitación para Jueces en Derechos Humanos, financiado por la empresa de petróleos noruega Statoil el cual recibe asesoría técnica, administrativa y académica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la sección venezolana de Amnistía Internacional, el cual fue auditado y evaluado positivamente, además de haber producido importantes dosis de sensibilidad y compromiso en los jueces participantes, tal como lo muestran las palabras de una de nuestras Juezas capacitadoras en el mismo, quien señaló,  cito: “... el proyecto una vez asumido por todos los jueces facilitadores, resultó un compromiso de vida que nos tocó a todos para siempre, más que la necesidad de capacitación era la urgencia de cambios de paradigmas y conciencias del sistema de administración de justicia y no podía ser otro el motivo: los Derechos Humanos”.

 

Como lo dijimos antes, no sólo estamos bajo la mirada de nuestros compatriotas, formamos parte de una comunidad internacional que está atenta a nuestro desempeño; en nuestro caso, formamos parte de una comunidad judicial internacional y más concretamente, iberoamericana, en cuya consolidación seguimos trabajando, manteniendo como siempre, una presencia importante en el ámbito de las Cumbres de Presidentes de Cortes y Tribunales Supremos de Justicia que en este año 2004 llega a su VIII edición, esta vez, bajo el gran tema de “Justicia y Gobernabilidad Democrática”, en el que estuvimos trabajando durante el año 2003.

 

Que no quepa la menor duda que en todos estos esfuerzos e iniciativas, nos anima brindar un mejor servicio al ciudadano, bajo la perspectiva de incrementar el acceso de los ciudadanos a la justicia, lo cual involucra desde el conocimiento de la información necesaria que les permita a las personas conocer sus derechos, así como de las instancias con las que cuentan para resolverlos, brindándoles además, servicios de asistencia jurídica gratuitas.

 

Es así como en el Tribunal Supremo de Justicia facilitamos a todos los ciudadanos acceso a la información y servicios jurídicos a través de tres unidades: nuestra Biblioteca Central, que en el año 2003 atendió a casi 16.000 usuarios, el Centro de Información Documental, en el que se atendieron alrededor de 4.000 consultas; y, nuestra Oficina de Orientación Ciudadana, en la que se recibió más de 1.200 casos, lo que reflejó un importante incremento en las solicitudes de orientación jurídica en relación con los años anteriores.

 

Como dije al comienzo de estas palabras, ha sido una gestión llena de retos y de resultados, en la que obviamente, hemos tenido desaciertos, pero que evaluamos como positiva. En este año 2004 se plantean nuevos e importantes conflictos, por ello, estamos concientes de que nuestras sentencias y su ejecución, deben estar impregnadas de un gran contenido jurídico, social, humano, pero sobre todo, de apego al ordenamiento jurídico constitucional, que nos acerque cada vez más al camino para el fortalecimiento de la justicia y la democracia en el país.

 

Tal como señaló nuestro Libertador en el mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia, el 25 de mayo de 1826: “El Poder Judicial contiene la medida del bien y del mal de los ciudadanos; y si hay libertad, si hay justicia en la República, son distribuidas por este poder”. 

 

Al respecto y como muy bien lo dijo hace dos décadas, el entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Ezequiel Monsalve Casado, cito: “La verdadera unidad se construye con cimientos de libertad y sólo respira en clima de paz. Así lo entendió Bolívar y así lo practicó. Por eso su espada es distinta a otras espadas: la suya cortó cadenas y dio independencia y libertad y fundó repúblicas y clamó por paz”, fin de la cita.

 

Venezuela vive hoy un proceso histórico que marcará los destinos del país en el siglo XXI, este proceso no ha sido nada fácil, cada paso, cada encuentro y cada desencuentro se ha concretado con mucho sufrimiento. Sin embargo, esto ha demostrado una vez más que los venezolanos somos gente de desafíos, que nuestro ánimo no se amilana, que sabemos enfrentar y dar la lucha por una convivencia democrática.

 

Y es que este es un país conformado por una sociedad que ha sabido y sabe valorar la democracia, por ello, podemos decir hoy que así como nos identificamos todos con los colores de la bandera y nuestros símbolos patrios, también tenemos un sentimiento mayoritario de respaldo a la democracia como régimen político que permite el disenso y que el mismo, se resuelve a través de las instituciones de la democracia.

 

Desde el Poder Judicial, nuestras actuaciones dan fe del sentimiento arraigado en los venezolanos por los principios y valores que dan vida a la democracia, quedando demostrado cada día que pretender prescindir de la institucionalidad democrática en Venezuela es apartarse del sentimiento mayoritario de los venezolanos, sobre todo, de aquellos que sin tener la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas, por lo menos cuentan como referencia en sus vidas con las instituciones, independientemente de las fallas o debilidades que puedan existir.

 

En este orden de ideas, no me queda más que reconocer la actitud del pueblo venezolano que entiende que en la medida que tengamos instituciones más fuertes podemos fortalecer la democracia. Los hombres y las mujeres que día a día van a los tribunales en busca de justicia, para que se les resuelva algún problema por más sencillo que este sea a que a veces, tan sólo se les escuche, representan la expresión más fiel de un pueblo republicano en el que cada día nos debemos inspirar y recrear cuando administramos justicia, una justicia con rostro, con rostro humano, con el rostro de nuestro pueblo que se moviliza para pedir justicia. Este debe ser nuestro objetivo fundamental y nuestro compromiso ético con el pueblo de Venezuela.

 

Los jueces están en la primera línea de trabajo del sistema de administración de justicia, los jueces deben estar comprometidos con la democracia y hacer todos sus esfuerzos por no dejar que se afecte su independencia y autonomía en un escenario político en el que se busca obligar a la gente a tomar partido.

 

Para nosotros, el único partido es la democracia, la justicia y la paz, nada nos puede apartar de este norte, de lo contrario quien pierde es la democracia y nuestro pueblo como beneficiario directo. Hoy reivindico a los hombres y mujeres que en el ejercicio de la judicatura han sabido con honestidad y compromiso sobreponerse a los embates y embestidas de la confrontación política.

 

Un Poder Judicial que ha estado activo permanentemente, dando respuesta a los requerimientos de las partes involucradas es una demostración del compromiso por la defensa de los valores y principios de la democracia, es una demostración más que las instituciones están formadas por personas y que la diferencia  se da con el comportamiento que las mismas tengan frente a las obligaciones propias del ejercicio de sus cargos.

 

Especialmente, quiero destacar a los hombres y a las mujeres que forman parte de la Defensa Pública quienes cada día se superan más, al punto que hemos visto y los ciudadanos en general así lo aprecian, cómo se ha hecho visible el Servicio de la Defensa Pública en nuestro país, una defensa cada vez más técnica y profesional, inspirada por los valores de la justicia y la democracia. Y es que una defensa más diligente sin lugar a dudas que es uno de los componentes fundamentales de la administración de justicia.

Los animo a que continúen con este esfuerzo, su fortaleza hará que cada día la justicia se reafirme cada vez más con la excelente actuación de sus  funcionarios.

 

No hay administración de justicia sin jueces independientes, autónomos e idóneos, sin una Defensa Pública diligente, y lo más importante sin la gente que permite que cada mañana podamos organizar, tramitar, dar respuesta, diligenciar, sustanciar y mantener en buen estado nuestra infraestructura. Me refiero a los trabajadores judiciales que con esfuerzo y mística son el apoyo fundamental para la administración de justicia.

 

En definitiva a todos, ciudadanía, jueces, defensores públicos y trabajadores del Poder Judicial quiero manifestarles mi reconocimiento y señalarles que desde el gobierno judicial no vamos  a abandonar los esfuerzos por mejorar cada día más, que la desesperanza no nos invada, que la desmotivación no se adueñe de nosotros, créanme, somos capaces y lo podemos lograr, lo demostramos todos los días, vamos a darle a nuestro pueblo la posibilidad de vivir en paz y que esa vida sea en abundancia. Seamos un instrumento para la paz. Con estas palabras hago un llamado final a todos los miembros del Poder Judicial, para que, aceptemos las críticas, pero no nos dejemos condicionar por ellas; tal como expresó Tomás de Kempis en su libro “La imitación de Cristo”, cito: “No te preocupes por saber quién está en tu favor o contra ti, sólo debes buscar y procurar que Dios esté contigo en todas tus acciones”. “No dependa tu paz de la boca de los hombres. No serás distinto de lo que eres porque ellos interpreten bien o mal tus acciones.” Fin de la cita.

                                                                             Muchas gracias