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| Lunes 18 de diciembre de 2000 | |
Se jubila magistrado Jorge Rosell
SEGUNDO
VICEPRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO
DEJA SALA PENAL
LIBRE DE EXPEDIENTES RETRASADOS
El segundo vicepresidente del
Tribunal Supremo de Justicia y titular de la Sala Penal, Jorge Rosell Senhenn,
anunció que se acoge a la jubilación de ley, luego de haber ejercido funciones
jurisdiccionales por 30 años, de esta manera el magistrado deja claro que no
aspiró a la ratificación en su cargo por razones estrictamente personales y que
de haberlo hecho seguramente hubiera sido seleccionado porque cumple
ampliamente con los tres requisitos que exige la Constitución Bolivariana para
ostentar el más alto cargo en el Poder Judicial venezolano.
Recordó que los requisitos exigidos
por el artículo 263 de la Constitución, no son concurrentes o acumulativos,
"sin embargo en mi caso, los reúno concurrentemente al tener título de
Doctor Derecho, otorgado en 1986; profesor universitario con escalafón de
Titular y con 27 años de servicio; juez durante 30 años, 7 de los últimos, antes
de ingresar a la Corte Suprema de Justicia, como Juez Superior Penal".
Senhenn igualmente aprovechó la
oportunidad para agradecer la confianza que depositó en él la Asamblea Nacional
Constituyente al seleccionarlo como magistrado y como segundo vicepresidente
del Tribunal Supremo de Justicia en la etapa de transición, tarea que aseguró
haber cumplido al entregar una Sala Penal con tan sólo 113 expedientes con
detenidos.
"Labor que la Sala Penal ha
venido adelantando durante estos dos últimos años y medio, teniendo como
compañeros en la Corte Suprema a José Erasmo Pérez España, Iván Rincón, Angel
Edecio Cárdenas y Nelson Rodríguez; luego en el Tribunal Supremo a Rafael Pérez
Perdomo y Alejandro Fontiveros. Todos ellos, conjuntamente conmigo, colaboramos
en descongestionar la Sala Penal que tenía cerca de cuatro mil expedientes
paralizados, al extremo de tener hoy día 370, y sólo 25 de ellos de años
anteriores al 2000, bajando la cifra de más de mil a la de 113 expedientes con
detenidos" - dijo el presidente de la Sala Penal, Jorge Rosell Senhenn.
Destacó que en su despacho sólo
quedan 48 expedientes, todos del año 2000, los cuales están en los trámites
correspondientes. "He dictado 900 sentencias en este lapso de 30 meses que
he estado como magistrado, lo cual arroja un promedio de 30 sentencias
mensuales. Dentro de ellas ha habido sentencias de renovación jurisprudencial,
así como aquellas de orientación con vista al nuevo proceso penal venezolano.
Así que si la evaluación a hacerme se hubiera basado en el trabajo realizado,
con seguridad habría aprobado tal requisito también". Esto último
refiriéndose al proceso que se desarrolla en el seno de la Asamblea Nacional
para elegir a los miembros del Poder Ciudadano y magistrados del TSJ.
Al explicarle a los periodistas de
la fuente judicial la razón de su jubilación señaló que obedece a que le es
imposible seguir en la Máxima Instancia Judicial del país, ya que no comparte
el criterio ni las metas políticas de la mayoría de sus integrantes, aunque
aclaro que "la función judicial es propia del Estado y tiene fines
eminentemente políticos, es por ello que los propósitos del Tribunal Supremo,
como los de cualquier despacho judicial, son manejados a través del uso que se
le de al derecho, razón por la cual en ciertas ocasiones las decisiones
judiciales vienen a llenar objetivos políticos, como ha sucedido en varias
oportunidades por parte de éste Máximo Tribunal. Un ejemplo de lo aseverado fue
la reciente decisión de la Corte Suprema Federal norteamericana, en la cual se
agruparon en dos frentes los jueces republicanos y los demócratas, teniendo la
mayoría los primeros (5 a 4). ¿No fue una decisión política? ¿Privó el derecho
o la ideología dominante en ese cuerpo colegiado?"
"Lo anterior me lleva a aclarar
que nunca ingresé como 'cuota' o 'ficha' de partido político en los juzgados
donde ejercí, como tampoco en mi ingreso a la Corte Suprema en 1998. He sido
reacio al poder político - partidista, y esto me llevó a sentir, en ciertas
ocasiones, la persecución de la cual fui víctima por parte de gente con poder
indignamente ejercido debido a decisiones que no complacían sus designios. No
estoy por la vuelta de antiguos regímenes; pero tampoco me siento con ánimo de
acompañar al actual en sus propósitos".
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